jueves, 20 de mayo de 2010

¿Hayku?


Calles ensangrentadas
lluvia añil.
Desvaríos primaverales.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Sirazón


Manipulemos la sinrazón
de la idiosincrasia ajena
que con razones propias,
suyas y de nadie mas,
pretende sobrevivir
a su lógica interna.

domingo, 9 de mayo de 2010

El Barón vuela sobre Madrid

















Un par de fotos del concierto que ayer dieron Barón Rojo en la sala La Riviera en Madrid.

Tres horas de concierto, casi sin pausas. Un repaso por todos sus clásicos: cuatro temas de "Larga vida al Rock&Roll" todo el "Volumen Brutal"(salvo "Dame la oportunidad") cuatro temas de "Metalmorfosis" cuatro temas de "En un lugar de la marcha" el tema "Tierra de nadie" y un tema de "No va mas" (en el que me tomé un pequeño descanso. No se quién tenía mas energía si los Barones o el público, pero parecíamos incansables. Casi afónico estoy de corear los temas. Una pequeña sorpresa del concierto fué que introdujeran "Cuerdas de acero" con la primera estrofa de "Smoke on the Water".
La sorpresa final: terminaron con "Anda suelto satanás".


video

jueves, 6 de mayo de 2010

CyBerDark


Pero que majos son David Fernández y sus compis de la tienda Cyberdark. Ayer hice un pedido y, por descuido no llegué a la cantidad requerida para que no me cobraran gastos de envío. Me han llamado esta mañana para indicármelo y sugerirme la posibilidad de pedir un libro mas por el importe que faltaba y así no tener que cobrarme los susodichos gastos. He aprovechado para añadir el Fabricantes de Sueños del 2008 que aún no tenía.

miércoles, 5 de mayo de 2010





Puertas cerradas
atajo cortado.

Jardín ajado
columpios rotos.

Privacidad desmedida
iglesia descastada.





Paseo roto
vaya usted
a saber
por quien
párroco, obispo
hipócrita mentiroso.

lunes, 3 de mayo de 2010

Diálogo inventado


Pongamos que dos amigos se encuentran. Una calle cualquiera de una ciudad indistinguible de las demás.
- Hola P.
- Hola R.
- Ayer terminé de leer "La muerte de las luciernagas" de ****
- ¿Qué tal, te gustó?
- Insulso, inesperado, imberbe... digo poco útil para un pensamiento elevado.
- Pero, es un libro de cuentos, ¿no?
- Veinte cuentos. Diez ideas. Ningún desarrollo. Luz fría como los insectos que le dan título.
- Yo tuve mas suerte, creo. Un mundo con tres lunas, un sólo continente, mucha fantasía y casi nada de política.
- Seguro que tampoco te puso pensamientos profundos en las neuronas.
- Seguro, pero se las llevó lejos de este insulso, estrambótico, inculto, decadente y brutal mundo en que vivimos.
- Mas lejos te lleva Star Wars.
- Mas lejos aún te lleva Lem. Kafkiano a veces, otras diríase que maestro de Pratchett y otras simplemente Le Guinn.
- Mira un bar, ¿nos tomamos algo?
- Vale, aunque de seguro no tienen absenta. Me conformaré con un chupito de Ron, para abrir boca.
- ¿Qué va a ser? - pregunta el camarero.
- Dos chupitos de Capitán Morgan y dos pintas de cerveza roja.
..... burp .....
- ¿Estaba buena esa chavalita que acaba de pasar, no?
- Pse, un poco demasiado joven para mi gusto. Seguro que no tenía ni dieciséis.
...... buuurp aahhh ....
- ¿Sabes? Mmmm ya no me acuerdo lo que iba a decir.
- Ja, ja, ja, hips.
- Salud compañero.
- For absent friends!
- Eso por la absenta, que vuelva al mercado!
- Mejor nos vamos a dormirla.
- Mejor, que veinte cervezas con ron son muchas.

jueves, 11 de marzo de 2010

AKER


Antonio Hernandez Marín

Una semblanza de Aker.


Conocí a Antonio hace ya al menos quince años. Puede que veinte. El tiempo vuela cuando no le prestas atención, diríase que viaja a la velocidad de la luz en el vacío. Fue una tarde de viernes. Después de mucho insistirle Alejandro (Al59), que lo conoce desde que tenía cinco años, me llevó a su casa. Sabía de el desde hacía tiempo y quería conocerle en persona. No recuerdo exactamente de que se habló esa tarde, puede que del antiguo Egipto, era uno de los temas recurrentes de conversación en su casa de la calle General Fanjul en Madrid. Fosicut la llamábamos, pues en aquel entonces Antonio tenía el sobrenombre de Fos.

Con el tiempo empecé a visitarle todos los viernes. Daba sentido a la semana. Hablabamos de la Luna, Marte, Hawking, La Duat... Fumabamos “cigarros de los buenos”, esa era una constante.

Que decir que no sepais ya. En los pocos meses que estuvo participando activamente en Observatorio mostró de sí casi toda su persona. Lo demás podeis leerlo, escucharlo y recordarlo en Campos de Fresa.

Otro aspecto de su saber hacer era el arte. Música, cuentos y poesías. Ciento Volando no sería lo que es sin sus consejos. Muchas tardes se pasaron escuchando a Daniel, Alejandro (a veces Nuria también podía ir) tocándo y cantando y arreglando los temas en base a los consejos de Antonio.
Otras tardes eran básicamente literarias. Nos contaba, mas que leernos, sus cuentos y, la verdad, espero que se conserven todos y se pueda hacer una edición decente con ellos. Era demasiado autocrítico con ellos y retrasó tanto el momento de publicarlos que aún siguen inéditos salvo para mi, Daniel y Alejandro (que yo sepa, puede que una o dos personas mas los conocieran directamente de sus labios). Y en cuanto a sus poemas... llegó a preparar un libro y mandarlo a Trea, creo que aún esperaba respuesta. Alejandro ha publicado un libro de poemas en esa editorial y está preparando otro del que esperaba críticas profundas y sabias por parte de Antonio.

Hablando de arte, otra que le apasionaba era la pintura. Una tarde, en Madrid, estudiamos a fondo "El Jardín de las Delicias" de El Bosco. No era la primera vez que lo observábamos con detalle; pero si la primera, y única, que lo hicimos desde el punto de vista alquímico. No es que Antonio creyera en la alquimia, simplemente consideraba que El Bosco sí. Por resumir un poco, el viaje alquímico se inicia en el centro, para pasar a la escena de la derecha y culminar en la de la izquierda. Aclaro que el estudio lo hicimos sobre un poster que tenía colgado en la pared de su casa. Fue durante su época de pasión por la pintura. Coleccionó mas de mil imágenes de cuadros en el disco duro del ordenador. Van Eick, libros de horas de distintos autores, Patinir (le encantaban sus azules) del que una tarde observamos con detalle la reproducción en papel que tenía en otra pared del salón de "El paso de la Laguna Estigia": Gran composición sobre el Mas
Allá, con un paralelismo casi total entre el cielo y el infierno. Por cierto que llegamos a la conclusión de que el barquero lleva al muerto al cielo.

Por mi parte hecho de menos las charlas y los paseos en mi coche. Le iba a buscar a Valdemanco y al cabo de media hora de charla y ponernos en situación, salíamos con el coche a dar un paseo, escuchando música de Emerson, Lake & Palmer, Pink Floyd, Bach, Genesis, Steve Hackett (guitarrista de Genesis)... Llegabamos a veces tan lejos como Aranda de Duero (en una ocasión y csasi sin parar) o Guadalajara. Lo normal era no ir mas lejos de Gandullas, cerca de Buitrago, donde Daniel tiene su casa; o quedarnos algo mas cerca: Siete Iglesias, El Berrueco, Torrelaguna. Lo de menos, a veces, era donde. Lo importante era la música.

Lo único negativo que puedo decir de él es que era un pésimo paciente. No cuidó de su salud tanto como debió y necesitaba. Tenía miedo de quitarse las piedras del riñón; una que se quitó le costó una semana de hospital y un cólico tremendo. Pero la razón no era que no soportara el sufrimiento físico, no soportaba la idea de dejar una semana solo a su gato. Mizo. Espero que las vecinas lo cuiden bien, en la medida en que se deje, claro. Es un poco miedoso, hasta el punto de que yo lo llamo Mizote Tontoelbote, me conoce de toda su vida y aún me huye cuando me ve, a pesar de que solo aparecía por casa a comer (al menos mientras yo estaba allí).

Dejo para el final lo que le llevó a vivir a Valdemanco: las piedras. Esculturas abstractas de época íbera. En algunas se nota influencia romana, pero poco. Básicamenta exvotos dejados en las orillas de los ríos. Al menos para los que supimos verlas y compartir con el su pasión y conocimiento de las mismas.

En la foto, la única que logré sacarle, está en Valdemanco, al pie de la sierra de La Cabrera. En su ambiente terráqueo.

El vacío que deja, es pues incomensurable. Eran tantas las cosas de las que sabía, tantos los trabajos que dejó a medias, tantas las conversaciones que no terminaron o ni siquiera tuvieron lugar... Le hecho de menos a el y, sobre todo, a su saber.